No hay ayuda en camino

Puede parecer que “no hay ayuda en camino” es un lema que se aleja de los principios potenciadores del ser humano que se utilizan a menudo en coaching o psicología positiva. Voy a tratar de explicar por qué es en mi opinión el punto de partida de la solución a una situación de bloqueo.

La vida nos “regala” día sí, día también, obstáculos para nuestra realidad ideal. En un primer momento, nos sentimos víctimas del problema (“¡pero qué he hecho yo para merecer esto!“). Nos sentimos desvalidos e incapaces ante la “injusta” realidad.

El estado de víctima trae de la mano a su hermana, la queja. Te propongo que revises las quejas que puedas tener ahora mismo, si te fijas, parten de plantearte mentalmente estas preguntas: “¿Por qué es injusta esta realidad? ¿Por qué soy incapaz de superarla?”. Con ellas conseguimos respuestas asombrosas, el cerebro humano está muy preparado para ello. Este es el ejemplo de cómo el problema nace de los pensamientos que nos provoca una pregunta que nos hacemos inconscientemente. Se inicia así un torbellino con las consecuencias anímicas que desgraciadamente ya conocemos.

El primer paso para iniciar el camino hacia la solución es superar ese estado de víctimas y de escasez de recursos. Posiblemente el sentido que tenga ponernos en ese estado es el de reclamar ayuda. Quizá lo heredamos de cuando de niños nos quejábamos para que nuestros padres nos ayudaran. A mayor queja más ayuda conseguíamos… pero hoy esa estrategia no nos proporciona los resultados que queremos.

Este primer paso que huye del victimismo surge de la pregunta que definimos como el mayor indicador de tus probabilidades de éxito: ¿cuánto tardas en convertir tu problema en un reto? Y para ello es fundamental hacernos responsables de la situación, no seguir reclamando la ayuda externa. Si vemos la situación como un reto, descubriremos las capacidades y alternativas que antes no dejábamos emerger. No olvides que la hazaña (la liberación de todos nuestros recursos) nace de un formidable problema que la persona decide afrontar en vez de quejarse. Dudar, sufrir, quejarse es sinónimo de una perspectiva de “problema”.

Quizá recuerdes el desarrollo crucial como persona que sucedió cuando dejaste de necesitar de tus padres… asumir nuestro papel protagonista sobre nuestra realidad es lo que nos sigue haciendo crecer. Cada problema (perdón, ¡reto!) es una oportunidad para ello.

Los mejores ejemplos de superación solo pueden aparecer ante los retos más difíciles. Es admirable la historia de Marva Collins en los suburbios de Chicago con un montón de adolescentes sin futuro. Ella les convencía con su frase “no hay ayuda en camino” de que asumieran su reto y sacaran todo su potencial. El resultado lo puedes ver en numerosos vídeos como éste (en inglés):

Una persona irrepetible. A todos nos viene bien una palabra de comprensión y consuelo, pero no nos dejemos engañar por el efecto muleta… Si tu vida depende de otra persona, lo normal es que acabes en la decepción. Si construyes con determinación una plataforma firme hacia tu reto, atraerás sin duda la ayuda verdaderamente efectiva de otros, la que encaja como un guante en el elegante camino creado por la fe en el propio potencial.

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